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Comunicado de la presidenta y CEO de CMC, la Dra. Carrie Besnette Hauser

Es difícil creer cómo se han desarrollado los últimos tres meses – tanto cerca de casa como en partes de nuestro país que parecen muy alejadas de nuestros amados pueblos de montaña.

Nos encontramos en una nación que está dividida. Durante el fin de semana, presenciamos protestas, disturbios y agitación civil de costa a costa. Y aquí en Colorado.

Nuestra historia como país está marcada por la inequidad, la disparidad socioeconómica y la intolerancia por las personas que parecen diferentes – ya sea por su religión, color de piel, estado de inmigración, orientación sexual, idioma, disposición política o por otras razones.

Incluso con oleadas periódicas de progreso hacia una sociedad más justa, equitativa y amorosa, eventos profundamente trágicos como la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía de Minneapolis rasgan las heridas colectivas que nunca hemos tenido la oportunidad de sanar completamente.

Sumada a esto, una pandemia global que ha paralizado nuestra economía, nos ha separado de nuestros seres queridos y ha perturbado nuestra vida cotidiana en maneras que nunca habríamos imaginado. Nuestra ansiedad colectiva está elevada, revelando una muy real capa de miedo, incertidumbre y tensión justo bajo la superficie.

La combinación nos ha dejado a muchos confundidos, desorientados, molestos y con el corazón roto.

Pero es en tiempos como estos que nuestra voluntad de luchar por los valores que atesoramos en CMC deben hacerse más fuertes que nunca.

Inclusión. Equidad. Civilidad. Tolerancia. Aceptación. Dignidad.

Y, simplemente, interesarnos por el prójimo.

Cada uno de nosotros, individualmente, es una luz de esperanza, amor y cambio.

Como universidad, unámonos para cambiar el curso de estos hechos. Para hacer todo lo posible respecto a los demás y a sus perspectivas. Para desprendernos de los prejuicios que podamos tener – consciente o inconscientemente. Para interesarnos por vecinos, familias y niños que no sean nuestros.

Fortalezcámonos – nuevamente – para asegurar que nuestra universidad y nuestras comunidades sean lugares donde todos estén a salvo, donde pertenezcan y sepan que valen. En lugar de hacer suposiciones, busquemos el entendimiento, aceptemos nuestros desacuerdos, denunciemos la injusticia y el odio de manera valiente y constructiva, y permitamos que nuestras acciones sean guiadas por la esperanza y la voluntad. La voluntad de vivir de acuerdo con la “regla de platino”, donde tratemos a los demás como ellos quieren ser tratados.

Más que nunca, permitámonos recordar que la visión y la aspiración de CMC es ser “…la universidad más inclusiva, innovadora y enfocada en el estudiante del país…” y, al hacerlo, “elevar la vitalidad económica, social, cultural y ambiental de nuestras hermosas comunidades de Rocky Mountain”.

Juntos, luchemos por el día en que ya no exista la necesidad de esta llamada a la acción.